Ayers Rock, o el Uluru, como lo llaman los aborígenes de la zona, parece un enorme ser vivo semienterrado, porque cambia de tono según transcurre el día. Por eso los amaneceres y anocheceres en el Uluru son espectaculares. Los colores rojos de la roca se funden con tonos ocres, y las grietas y cavidades que tiene, se transforman en figuras y sombras mágicas. Los aborígenes Anangu, habitantes de estas tierras, consideran el Uluru un lugar sagrado, y todavía hoy celebran rituales y ceremonias en honor a sus antepasados, que creen que reposan en la roca. Por eso, los Anangu recomiendan a los turistas no escalar la roca, y hacen respetar los lugares sagrados del Uluru. En la base del Uluru existen numerosas grutas y cuevas sagradas para los aborígenes, donde celebran sus rituales, y no permiten que se acceda a ellos o se tomen fotos.
Leer relatos de Uluru - Australia
.jpg)